martes, 5 de enero de 2010

UDERZO

Entrevista en La 2 de TVE con Uderzo, con ocasión de los 50 años de Astérix que se cumplieron en 2009 (vía Entrecomics).

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EL IRREDUCTIBLE GALO

Posiblemente el peor trago de la carrera del dibujante Albert Uderzo tuvo lugar en 1977 cuando murió repentinamente René Goscinny, que fue mucho más que el guionista junto al que creó Astérix. Goscinny fue un amigo íntimo para Uderzo, un cómplice, “un hermano”, como ha confesado. A pesar de todo, se sobrepuso a la conmoción, prosiguió Astérix en solitario y cumplirá 80 años este 25 de abril.

Nacido en 1927 en Fismes, en el Marne francés, Uderzo era hijo de unos humildes emigrantes italianos procedentes de un pueblo del Véneto, Oderzo, del que Albert tomó el apellido trocando la primera letra. Vino al mundo daltónico y con dos dedos extra que le fueron extirpados quirúrgicamente. Pero, como Obélix, con quien se le ha comparado por su complexión alta y corpulenta –Goscinny sería en ese caso un trasunto del bajito pero intelectual Astérix-, Uderzo parece haberse caído de pequeño en la marmita de la pócima secreta, en su caso la del talento para dibujar. Ha tenido esa capacidad desde pequeño, y, a pesar de que su vocación infantil era la de mecánico de aviación, su padre le animó a seguir dibujando. Su primera publicación, en 1944, fue una parodia ilustrada de una fábula de Jean de La Fontaine; un año después ganaba un concurso editorial para dibujar una tira de cómic. También trabajó como intercalador de animación, pero pronto descubrió que aquello no era lo suyo. En 1945 se mudó a París, donde no dio abasto ilustrando libros y creando series de historieta para la revista O.K., en la que firmaba como Al Uderzo porque sonaba más americano, o tiras como la que realizó para el diario France Soir. Con aquel dinero se compró su primer coche, un Simca 5; todavía le quedaba un largo camino por recorrer hasta poder empezar su colección de Ferraris, una cara afición que aún mantiene.

En aquellos trabajos de juventud Uderzo mostró su destreza tanto para el dibujo realista como la caricatura, aunque el estilo humorístico era su preferencia natural y terminaría imponiéndose, una mezcla de influencias de la Disney y del cómic francobelga. En 1950 conoció al guionista Jean-Michel Charlier, quien más tarde alcanzaría el éxito escribiendo Teniente Blueberry para el dibujante Jean “Moebius” Giraud. Poco después, Uderzo se encontraba con el que sería su mejor amigo y su socio artístico predilecto, René Goscinny, llamado a convertirse en uno de los guionistas más creativos de la historieta francesa; juntos comenzaron a publicar series como Jehan Pistolet y Luc Junior. En esa época se trabajaba a destajo y de manera mal pagada , pero todos los autores tragaban con las imposiciones de los editores. ¿Todos? ¡No! Goscinny, Uderzo, Charlier y otras firmas célebres decidieron plantarse con una serie de reivindicaciones, que terminarían con los tres líderes problemáticos sin trabajo y en la lista negra. Es una época difícil que les llevó a crear juntos su propia agencia, para la cual dibujaría Uderzo diversas series con guiones tanto de Charlier como Goscinny; una de ellas con este último, Oumpah-pah, fue producida para la revista Tintín y estaba protagonizada por un indio fortachón que hacía la vida imposible a los colonos franceses. Sí, el concepto recuerda a Astérix, que sería creado en 1959 para el lanzamiento de la hoy mítica Pilote, revista juvenil cuya dirección artística recae en Goscinny, Uderzo y Charlier. Desde su primer número, Astérix y su aldea de irreductibles galos frente a la ocupación de los locos romanos se conviertió en un éxito inmediato. ¿Reacción inconsciente frente a la culpa nacional por el colaboracionismo con los nazis? Puede. El encuentro de Goscinny con un conocido que trabajaba como profesor de Historia le sugirió la ambientación durante las campañas de Julio César, y Uderzo por su parte elegiría la ubicación de la aldea gala en la Bretaña francesa. No en vano había pasado allí una temporada juvenil durante la II Guerra Mundial, trabajando en una granja y ayudando en el negocio de muebles de su padre.

Durante esos años, Uderzo dibujó al imposible ritmo de cinco páginas semanales para tres series, Astérix y Oumpah-pah junto a Goscinny, y Michel Tanguy junto a Charlier. Sin embargo, la fama creciente de Astérix le hizo centrarse en ella y abandonar las otras. Lo demás es historia. 33 álbumes y 320 millones de ejemplares vendidos hasta la fecha, la serie más vendida del cómic europeo sólo por detrás de Tintín; todo un símbolo nacional francés. Se cuenta que Charles de Gaulle, durante un Consejo de ministros, dio a todo su gabinete nombres de personajes de Astérix, y, aunque siempre se ha dicho que tras la serie había una reafirmación de la identidad nacional, Uderzo niega intenciones políticas en ella. En cualquier caso, la prematura muerte de Goscinny a los 51 años hizo dudar de su continuidad. Superado el duelo, Uderzo decidió animado por su mujer y por las cartas de lectores a continuar Astérix él solo, creando de paso su propia editorial, Albert-René. También es cierto que en manos de este excelente dibujante pero mediocre guionista la serie se ha deslizado por la cuesta de la decadencia, lo cual no ha impedido que se haya creado un parque temático de Astérix que rivaliza con Disneyland París, ni que se sigan produciendo películas y todo tipo de merchandising basado en los irreductibles galos.

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(un perfil sobre Uderzo que publiqué en El Periódico de Cataluña en 2007, con ocasión del 80 cumpleaños del dibujante)

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